
En la Feria del Libro de Bologna sucedió un hecho que pasó bastante desapercibido pero que es un fiel reflejo del momento actual que transita la industria editorial y su relación con las nuevas tecnologías. Toontastic 3D fue el producto que recibió el Bologna Ragazzi Digital Award, premio que se entrega desde el año 2012 en esta feria a la innovación en la literatura infantil. ¿Cuál es la particularidad de esta ocasión? ¿Por qué debería importarnos tanto?
En primer lugar, porque la empresa premiada detrás de este proyecto no es ni más ni menos que Google, con todo lo que ello significa. De alguna forma simboliza la ausencia que está dejando el sector editorial a la hora de pensar proyectos innovadores en torno a la lectura, y cómo este vacío comienza a ser completado por empresas que provienen de otros sectores. No solo es el caso de Google. Vemos emerger día a día decenas de emprendimientos tecnológicos en todo el mundo relacionados con la lectura en formato digital, que no parten de iniciativas del propio sector. El segundo aspecto es que se trata en realidad de una plataforma pensada para que los niños generen historias, y no una historia en sí misma. Diríamos, una plataforma de autopublicación infantil, en la era en la que la autopublicación se está consolidando como uno de los fenómenos más disruptivos en el ecosistema editorial (en muchos mercados ya representa al menos un quinto del negocio total). Y el tercer elemento es que el resultado final de las publicaciones que se generan con la plataforma son pequeños cortos animados en 3D, sin texto alguno, nada que parezca (a priori) más alejado de un libro infantil o de un producto editorial.
Extracto de la nota 12 conceptos claves para comprender el cambio de paradigma en la industria editorial publicada por Daniel Benchimol en Medium.
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